Detrás de los TFG: una carrera de fondo de gestión emocional
Muchos lo definen como un trámite ineludible. Otros, en cambio, lo perciben como una oportunidad para poner todas sus capacidades en liza. Y algunos lo ven como una batalla personal contra temores, plazos, incertidumbre e inseguridades. Todo ello, condensado en tres letras: TFG, el último escollo antes de la consecución del título de grado.
El Trabajo de Fin de Grado (TFG) es una condición obligatoria para la obtención del título en España. La adecuación del sistema universitario a los criterios el Espacio Económico de Educación Superior impone la realización de un trabajo final antes de la graduación oficial. El TFG, por tanto, se integra de forma básica en la realidad de los procesos académicos de grado.

Por este proceso han pasado estudiantes como Paula Sabarís. Esta graduada en Derecho por la Universidad de Oviedo defendió en julio de 2025 su TFG sobre las viviendas de uso turístico. Paula trató de no perderle la cara al reto en ningún momento: «Sabía que iba a ser duro. Me mentalicé de ello, pero creo que ello también me ayudó», recuerda.
Su carácter obligatorio es solo uno de los factores que contribuyen a amplificar su magnitud: «Uno de los grandes retos de un TFG es mantener la motivación cuando no hay una recompensa a corto plazo. Esto requiere mucha constancia, paciencia y autorregulación. Hay que entender que el TFG no es un esprín, sino una carrera de fondo», explica Marta Chico, psicóloga general sanitaria.
La salud mental del estudiantado, en cifras
La atención por la salud mental de los jóvenes ha alcanzado en los últimos años el ámbito académico. El estudio ‘La salud mental del estudiantado de las universidades españolas’ (archivo PDF) del Ministerio de Universidades arroja una estadística preocupante respecto a la ansiedad. Y es que uno de cada dos estudiantes presentó síntomas de ansiedad moderada o grave.
Precisamente la ansiedad es la principal señal de alerta durante la realización de un TFG. Esta ansiedad se articula tanto a nivel conductual, a modo de evitación, como con sintomatología como tensión muscular, fatiga, taquicardia o insomnio. De hecho, uno de cada cinco universitarios ha sufrido insomnio clínico o grave, según el estudio del Ministerio de Universidades.
La ansiedad, no en vano, tiene una presencia superior entre los estudiantes de grado que en aquellos de máster y doctorado, de acuerdo con el estudio. Ocurre lo mismo con el insomnio clínico y con la depresión, que afecta a cerca de la mitad del estudiantado.
A todo ello se suma el sentimiento de soledad académica, definido por el estudio como una barrera al bienestar emocional. «Por definición, es un trabajo que se hace en gran parte solo, más allá del apoyo del tutor o tutora. Esto da lugar a un sentimiento de aislamiento», cuenta Marta Chico.
Los plazos, un arma de doble filo
El trabajo por plazos forma parte de la realización del TFG. El estudiantado dispone de entre dos y cuatro convocatorias para defender su trabajo. Cada una de estas convocatorias cuenta con sus propios plazos de depósito de entregas.
Los plazos pueden guiar durante el proceso cuando existe una buena planificación, como explica Marta Chico: «Sin fechas límite muchas personas tendrían mucha más dificultad para organizarse. Sin embargo, estas fechas límite también pueden generar presión, si se perciben como muy rígidos o si son difíciles de alcanzar».

Del mismo modo, los plazos pueden confrontar la calidad del trabajo con la prisa por la entrega. A ese dilema se tuvo que enfrentar Paula Sabarís: «En mayo ya tenía el TFG prácticamente hecho, pero preferí esperar a julio. Quería presentarlo tranquilamente después de exámenes», relata.
El miedo, un componente clave
Si hay una emoción que predomina en el estudiantado respecto al TFG es el miedo. Paula Sabarís tuvo que lidiar con ello cuando llegó la hora de su primera entrega: «Tenía miedo de que todo estuviera mal en la última entrega. Era difícil, no sabía por dónde empezar», rememora.
La gestión del miedo se convierte en un desafío más durante este proceso: «Es un miedo amplificado, como un juicio sobre el valor personal. El miedo suele estar relacionado con el fracaso o sobre la evaluación que los demás puedan tener sobre uno mismo. Es importante entender que no es el TFG lo que genera un problema en sí, sino la interpretación y el valor que cada persona le da», explica Marta Chico.
«No es el TFG lo que genera un problema en sí, sino la interpretación que cada persona le da» – Marta Chico, psicóloga
La psicóloga añade cuáles son las claves para poner estos miedos en perspectiva: «Se puede trabajar identificando pensamientos como la autoexigencia extrema y flexibilizándolos, para darles un poquito más de forma. También se puede trabajar la gestión emocional. No se trata de eliminar la ansiedad, porque es una emoción normal, sino de tolerarla y hacer que no nos bloquee», declara.
Las claves para enfrentarse al TFG
El estudio del Ministerio de Universidad propone una serie de activos para mejorar el bienestar emocional del estudiantado. Algunos de ellos son aplicables al proceso del TFG. Destacan, en este sentido, el trato personalizado, el acompañamiento del docente y las redes de apoyo mutuo, teniendo en cuenta el carácter solitario del proceso.
Por su parte, Marta Chico pone el acento en compaginar el trabajo con el cuidado de la salud mental: «Cuidar la salud mental implica respetar los momentos de descanso. Esto suele mejorar mucho el rendimiento. También es importante ajustar expectativas. Cuando la exigencia es demasiado alta, termina siendo un aspecto contraproducente», declara.

A nivel práctico, este aspecto se articula en herramientas de organización, desde dividir las tareas y establecer rutinas hasta saber cuándo es el momento de parar y descansar. La psicóloga enmarca estas claves en la autogestión como mejor herramienta: «Es importante saber cómo funcionamos nosotros y qué tipo de pensamientos necesitamos reestructurar. La clave no es la autosuficiencia total, sino el equilibrio, la autonomía y el apoyo», concluye.
