CUENCA

Cuenca se queda huérfana de cerveza

El panorama cervecero en Cuenca está de silencioso luto por la desaparición de su última marca de cerveza. Entre los bares y restaurantes de la ciudad se sabe que las cervezas “Mirando pa Cuenca”, del grupo Dawat, están de liquidación. Este terrible suceso deja a Cuenca desgraciadamente huérfana de marcas de cerveza propias, pues este próximo cierre se suma al de Cervezas Tormo hace un año.

Sin caer en tópicos que a día de hoy suenan cansinos, las reuniones sociales se forjan en torno a una mesa, con charlas, risas y cervezas en la mano. Este hecho va ligado inevitablemente al sentimiento de pertenencia que produce para una ciudad o región tener una marca de cervezas propia y reconocible. Para un sevillano, Cruzcampo representa a su ciudad tanto como el Guadalquivir, la Giralda o sus equipos de fútbol. Lo mismo pasa con Mahou, Estrella Galicia o Ámbar en sus comunidades. La cerveza pertenece a la marca y patrimonio de un lugar.

Por eso es triste presenciar la caída de marcas procedentes de una ciudad más pequeña como Cuenca y se vean despojadas de un producto que es “suyo”. Pero, ¿realmente estas marcas buscaban ser reconocidas en toda la ciudad y representarla? Las estrategias de negocio de Dawat y Tormo, pese a ser diferentes, tenían en común una cosa. No buscaban llenar las terrazas de su ciudad con su producto. Mientras Tormo buscaba ser una cerveza más exclusiva para gente que busca experiencias más especiales en bares y restaurantes, Dawat explotaba su marca fuera de la ciudad. Con su gama “Mirando pa Cuenca”, vendida normalmente en lotes de 6 tercios, buscaban ser una cerveza para turistas, que visitan la ciudad y encuentran en ese formato un recuerdo curioso que llevarse a casa.

Con esos modelos de negocio, estas cervezas han pasado sin pena ni gloria por su ciudad. Sólo hay que dar una vuelta por las calles y preguntar a sus vecinos para descubrir la realidad. La mayoría de ellos apenas han oído hablar de ellas y desde luego son pocos los que las han probado. Tampoco los conquenses han puesto de su parte. Muchos hosteleros de la ciudad que ofrecen una experiencia cervecera diferente a las convencionales. Admiten que el público general no encuentra atractivo probar cervezas artesanas o internacionales.

El Bar Hispano, es conocido por ofrecer una gran variedad de cervezas y uno de los propietarios, Juan Heras, reconoce que “es una oferta que no da mucho rendimiento. La gente puede probar una o dos, pero no viene a pasar la tarde bebiendo cervezas que, además, son más caras. Al final hemos construido nuestra marca en base a tener muchas cervezas. Por eso no puedo renunciar a ella así como así porque, aunque sea mínimo, tienen su público”.

Esta es la realidad de la ciudad. La gente no reconoce en beberse una cerveza una experiencia en sí misma, para ellos es una figurante en una obra mayor. Como dice José Javier Escudero, “Jota”, encargado en La Ronería de la Habana: “Aquí somos consumidores de cerveza, no bebedores. La cultura cervecera en Cuenca es tomarla sin apreciar lo que hay dentro. Quintos, tercios, latas, aquí se consume mucha cerveza, pero no se valoran los matices o recetas, la favorita de todo el mundo es la más fría”. Esto da pistas de que ni fabricantes ni consumidores lo han intentado, unos por falta de ambición y otros por desinterés.

La realidad es que el paso de Tormo y Dawat por el panorama cervecero conquense ha sido tan discreto como lo han sido sus desapariciones. La noticia se ha difundido de boca en boca entre profesionales de la hostelería y de negocios de productos locales, llegando residualmente a oídos de los consumidores. Tormo, por ejemplo, dejó de distribuirse en los bares y restaurantes, Álvaro Bonilla, encargado del restaurante Kadon dice que a la hora de hacer los pedidos para reponer existencias le dieron la noticia de que ya habían dejado de proveerla, sin avisar.

Por su parte en la tienda de Sabores de Cuenca, en la calle San Francisco, comentan que igualmente ha pasado con Dawat, “han dejado de traerla”. Lo decía mirando con pena una estantería que, hasta hace poco, estaba llena de packs degustación y tercios sueltos de esa marca, y en la que ahora solo quedaba un tercio superviviente. “La poca gente que se ha enterado de la noticia ha venido a buscarla antes de que se acaben”, dicen.

Uno pensaría que el único resquicio de estas cervezas estaría en Internet, a través de sus tiendas online. Nada más lejos de la realidad. Al menos Dawat mantiene su tienda online y aún es posible hacerse con un pack degustación de 16 tercios que grita liquidación. Tormo es más preocupante. Su dominio pertenece ahora a una casa de apuestas extranjera y la única tienda online que aún la anuncia en su catálogo ya se ha quedado sin existencias. La historia está terminada y más que contada.

En Cuenca la gente no busca descubrir experiencias nuevas bebiendo un estilo de cerveza diferente al convencional. Ante este panorama, las microcerevecerías locales no han sabido dar con la clave para seducir al escaso público que tenían. Pero esto no es algo que pase solo en Cuenca y es un error en caer en ciertos tópicos. La cultura cervecera en España es muy limitada. Solo hay que ver cuáles son las cervezas más consumidas tradicionalmente: rubias estilo lager o pilsner. Todo estilo de cerveza que se aleje de esa fórmula, ya sean IPAs, tostadas o negras, se asocian paladares más refinado. La sensación es que nunca se harán un hueco importante en las mesas de bares y restaurantes.

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