Cuenca encuentra el camino para respirar sin humo
El consumo de tabaco en Cuenca cae hasta un 52% desde la Ley Antitabaco aprobada en 2005
El tabaco ya no ocupa el mismo lugar en la vida cotidiana de las personas como lo hacía hace veinte años. Lo que antes estaba normalizado se ha convertido en una práctica cada vez menos frecuente. Fumar en la terraza de un bar, reuniones sociales o incluso de fiesta se diluye con el paso de los años. Los datos oficiales confirman que el consumo de tabaco se encuentra en decadencia en toda España, especialmente en Cuenca. La ciudad castellanomanchega destaca como uno de los ejemplos más claros del cambio, marcando un descenso en el número de fumadores y en la compra de tabaco en la provincia.
Un descenso que se mide en millones de cajetillas
La aprobación de la Ley 28/2005 de medidas sanitarias frente al tabaquismo marcó un antes y un después. Esta normativa prohibió fumar en espacios públicos cerrados y reguló la venta del tabaco en todo el país, sentando las bases de una reducción de este hábito.
Según los datos oficiales más recientes sobre la venta de cajetillas, en el pasado ejercicio se vendieron un total de 10,2 millones de cajetillas de tabaco en Cuenca, cifra que representa menos de la mitad de las ventas registradas hace veinte años. Según el Comisionado para el Mercado de Tabacos, en 2004, las cifras alcanzaban uno de sus puntos más álgidos, con 21,3 millones de cajetillas vendidas, reduciendo el volumen de compra en más de un 50%.
Este gran descenso de la venta de tabaco en la provincia solo es un indicativo numérico, ya que en las calles también se vuelve a respirar. «Antes había muchos fumadores, cada vez veo menos por la calle, incluso en mi propio entorno. Hemos ido dejándolo poco a poco», afirma Yolanda Manzano, joven de 24 años que dejó de consumir tabaco hace un año. Este caso solo refuerza los datos y representa el caso de muchos exfumadores.
De jóvenes a adultos
La adolescencia marca una etapa de disfrute para los jóvenes españoles, lo que hace que elementos como el tabaco y el alcohol se incrementen. Sin embargo, los indicadores de consumo nacional respaldan la tendencia descendente visualizada. La Encuesta sobre el Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES 2025), elaborada por el Ministerio de Sanidad, refleja que el consumo de tabaco diario de los jóvenes entre 14 y 18 años se ha reducido un 3,2% frente al año anterior. Estos resultados no solo señalan una menor prevalencia del consumo entre los jóvenes, sino también una mayor percepción de riesgo asociado a fumar.
Por otra parte, esta percepción también cala en las pieles de los adultos. Según una Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España (EDADES), se conoce que el consumo de tabaco ha caído a mínimos históricos entre los adultos españoles, consolidando así un cambio de tendencia general. «Yo fumaba mucho hasta que me metí al gimnasio. A partir de ahí lo fui dejando», asegura Costel Laurentiu Bucur, hombre toledano de 37 años. El gasto de dinero o la intención de cuidar la salud se anteponen como los grandes responsables de esta caída en el consumo.

¿Por qué está bajando el consumo de tabaco?
La razón principal es la Ley 28/2005, la que, como ya se ha apreciado, refuerza la normativa sobre los lugares habilitados para fumadores. Las campañas de concienciación también ejercen un papel importante a la hora de reforzar los datos. La concienciación sanitaria extendida por toda España desde hace años ha conseguido que fumar deje de ser un gesto socialmente aceptado, generando malestar en la convivencia con otras personas. La información sobre el riesgo que un simple cigarro le causa a tu salud es suficiente para incrementar la preocupación.
Además la vida, «fitness» o la integridad física de los jóvenes ayuda en el proceso de desintoxicación del tabaco. Sin embargo, pese a que el consumo del cigarrillo se ha visto reducido drásticamente, la aparición de sustitutivos se abre paso en un mundo respaldado por la nicotina.
El vapeo, la nueva moda
No todo es coser y cantar. Aunque el consumo de tabaco se ha visto damnificado estos últimos años, aparecen otras formas de consumo, alterando los hábitos una vez más. Según la propia Encuesta ESTATUDES 2025, casi la mitad de los jóvenes han probado un cigarrillo electrónico. No solo contamos con este tipo de elementos, sino que los vapers también se abren paso en el mercado.
Y es que, ¿quién no querría un objeto de usar y tirar en la misma noche? Así es, el uso de dispositivos vaporizadores plantea nuevas políticas y retos de control del tabaco. Un elemento que causa furor entre los jóvenes, siendo planteado como «mejor» que el tabaco tradicional. «El vaper me ayuda a dejar de fumar, compro uno con menos usos y ya está», asegura Claudia Sánchez, joven de 19 años.
El consumo de productos alternativos ha llevado al Ministerio de Sanidad a considerar la ampliación de restricciones sobre este tipo de productos, aplicando nuevas categorías que regulen su uso.

Los datos recogidos en Cuenca significan una cosa clara: el consumo de tabaco se está reduciendo de forma notable. Los cambios de hábitos de la población se ven reflejados en el día a día, donde fumar ya no es una práctica normalizada.
