CUENCA

Treinta años sin scouts en Cuenca

Cuando en una conversación aparece el término “scout”, a continuación salen a relucir una cantidad de tópicos muy alejados de la realidad. En contra de lo que la gente haya visto en películas, los scouts no venden galletas. La realidad es que conforman la organización juvenil más importante y representada del mundo, y España, es uno de los países con mayor número de miembros.

Campamento de verano/ Antonio Ortiz

Con más de 34.000 personas en todo el país, los scouts constituyen una labor social y formativa mediante valores propios recogidos en el “Método Scout” o “escultismo”. De esta manera, desde los 6 años hasta los 21, los jóvenes aprenden cualidades acordes a sus edades con el objetivo final de dar lo mejor de uno mismo y dejar un mundo mejor.

Su programa educativo está basado en la acción y en la propia experiencia, en la asunción paulatina de responsabilidades, en la participación en el proceso de la toma de decisiones, en pequeños grupos y en contacto con la naturaleza.

Desde la fundación del primer grupo en 1912, son ya más de 300 en toda España con representación en casi todas las provincias. Una de las ciudades que carecen de un grupo scout, es Cuenca. Esto puede no parecer tan sorprendente, es lógico que en ciudades más pequeñas no se formen organizaciones de ese estilo. No obstante, Cuenca tiene todo el potencial para que un grupo tenga éxito. La riqueza natural de Cuenca es ideal para actividades así, sobre todo por su cercanía con la ciudad.

Esto no siempre fue así. Desgraciadamente Cuenca es huérfana del antiguo Grupo Scout 207 Tormo, que cesó su actividad a finales de los años noventa. Desde su fundación en los años sesenta, no solo fue el primero de Castilla-La Mancha, sino que también fue de los más grandes de la comunidad. Uno de los antiguos jefes de grupo, Antonio Ortiz López recuerda el gran momento del grupo a finales de los setenta. “Tras morir Franco, todos los niños que venían de la OJE, se apuntaron al grupo, que durante la dictadura estaba prohibido. Llegamos a ser más de 200 niños”.

El grupo Tormo fue durante décadas un referente en la comunidad scouts, y su historia estuvo ligada a Cuenca como otras organizaciones sociales más conocidas. Su primer local, donde se reunían, estaba en el convento de las Carmelitas, en la calle Palafox, cedido por el mismo Federico Muelas. Con el tiempo, el obispado devolvió el convento a las monjas y desde los años ochenta, se instaló en la calle San Juan. El nuevo local se mantuvo en un piso que consiguió el Padre Fortunato Saíz de la Iglesia, director del coro joven y fundador del grupo.

Banderín y pañoleta del grupo/ Antonio Ortiz

Desgraciadamente, pese a ser una institución reconocida en toda la ciudad, el grupo fue desmembrándose poco a poco. Cuando los miembros más antiguos dejaron el grupo, no hubo un relevo generacional que continuara con las actividades. La falta monitores y voluntarios se sumó a las nuevas titulaciones que exigían desde ASDE (asociación de Scouts de España) de las que el grupo carecía. Con estas complicaciones, cada vez menos niños se inscribían en el grupo y en los años 2000 cesó su actividad.

Desde entonces, Cuenca sigue sin contar con un grupo scout y no parece que vuelvan a refundar un grupo del que ya solo queda el recuerdo y que apenas tiene registros.

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