8M

«Lo que no se nombra, no existe»: la igualdad más allá del 8M

Ana Belén López Miota y la defensa de las mujeres desde la educación

Hay vocaciones que no nacen de manera inmediata, sino de una suma de experiencias que, casi sin hacer ruido, terminan trazando un camino inevitable. Es el caso de Ana Belén López Miota y su especialización en violencia de género, que no fue una decisión repentina ni un plan diseñado desde el primer día de carrera, sino el resultado de un compromiso previo con la igualdad.

Su elección de estudiar la carrera de Derecho estuvo atravesada por una preocupación constante por la injusticia. “Veía que había mucho tema de injusticia”, explica, recordando que inicialmente se sintió muy vinculada al derecho penitenciario y a la idea de la reinserción. Durante la carrera, se sintió atraída por otras ramas, pero con el tiempo, entendió que su verdadera vocación era aplicar el derecho no como un conjunto de normas, sino como una herramienta concreta para proteger a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad.

Educar en igualdad

Mientras estudiaba la carrera, Ana Belén era voluntaria en Cruz Roja, donde formó parte del equipo de trabajo de prevención de conductas violentas y educación para la salud. En aquel momento, no imaginaba que esa labor sería el inicio de su futura especialización. Sin embargo, la experiencia acumulada impartiendo charlas sobre igualdad y prevención terminó situándola en el ámbito que marcaría su trayectoria profesional.

Un encuentro formativo, una conversación con una profesora y una beca concedida casi como quien no quiere la cosa fueron suficientes para abrir una puerta. Como ella misma reconoce, “yo no decidí especializarme en violencia de género de manera consciente”, pero aquella oportunidad académica terminó convirtiéndose en el punto de partida de su trayectoria. Así comenzó un camino que la llevó a especializarse en violencia de género. Comenzando por el Máster de Formación Permanente en Prevención y Tratamiento de la Violencia de Género de la Universidad de Castilla-La Mancha. Posteriormente realizando el Máster en Derecho y Violencia de Género en la Universidad de Valencia.

Jurista especialsita en violencia de género/Fuente: Ana Belén López
Ana Belén López Miota, jurista especialsita en violencia de género/Fuente: Ana Belén López

«Lo que hace veinte años fue revolucionario hoy presenta grietas»

España, actualmente, cuenta con un marco normativo avanzado en esta materia. La Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, marcó un antes y un después al reconocer la violencia contra las mujeres como una manifestación estructural de la desigualdad. Posteriormente, la Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo, para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, amplió el horizonte hacia la igualdad real en todos los ámbitos de la vida.

Ambas leyes fueron en su momento profundamente transformadoras para la sociedad. Sin embargo, Ana Belén advierte que la realidad social evoluciona a un ritmo que el legislador no siempre logra acompañar. “El legislador tiene muy buena intención, pero parece que no es capaz de ver la realidad social”, señala. «Lo que hace veinte años fue revolucionario hoy presenta grietas«, lagunas y dificultades de aplicación. Ana Belén insiste en que «no se trata de negar el valor de las leyes, sino de reconocer que necesitan actualización constante».

«La necesidad de no reducir la igualdad a una declaración formal»

También advierte de otro riesgo, la necesidad de prudencia en la elaboración normativa. “Hay normas que salen por lo que la sociedad está impulsando, que es correcto, pero hay que tener cuidado de que luego no vayan en contra de lo que se pretende evitar”, explica.

Un sin fin de proyectos

Actualmente, Ana Belén combina su doctorado en la Universidad de Castilla-La Mancha con la docencia en el ámbito de la violencia de género y la igualdad. Desde esa doble perspectiva, académica y profesional, señala «la necesidad de no reducir la igualdad a una declaración formal». Reconoce que en ocasiones estas materias «se perciben como secundarias» y que existe la sensación de que son “leyes de segunda”. Algo que, a su juicio, «impide otorgarles la centralidad que merecen dentro del ordenamiento jurídico».

Jurista especialsita en violencia de género/Fuente: Ana Belén López
Ana Belén López Miota, jurista especialsita en violencia de género/Fuente: Ana Belén López

«Lo que no se nombra, no existe»

Su mensaje para el 8 de marzo es claro: “lo que no se nombra, no existe”. Nombrar la violencia de género, nombrar la brecha salarial, nombrar el techo de cristal, nombrar la discriminación múltiple no es una cuestión simbólica, sino un acto de reconocimiento jurídico y social. “Es importante nombrar todas esas problemáticas que nos encontramos las mujeres por el simple hecho de ser mujeres”, afirma López Miota.

El 8M no habla únicamente de leyes. Habla de redes, habla de sororidad,habla de mujeres que sostienen a otras mujeres cuando el sistema falla o llega tarde, habla de profesionales que acompañan procesos judiciales dolorosos o de investigadoras que revisan críticamente las normas entre un amplio abanico llamado feminismo.

Actualmente hay un contexto en el que todavía se cuestiona la existencia misma de la violencia de género o se intenta reducirla a un debate ideológico. Y es el trabajo de mujeres como Ana Belén López el que recuerda que estamos ante un problema estructural que requiere respuestas estructurales. No se trata de cifras aisladas, sino de vidas. Este 8 de marzo es una invitación a mirar más allá de la fecha y a sostener el compromiso durante todo el año. A seguir nombrando, visibilizando y exigiendo derechos que no se negocian.

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