8 décadas de carteles que susurran la Semana Santa de Cuenca
Desde 1941, los carteles de la Semana Santa de la ciudad de Cuenca han marcado el comienzo de esta festividad. Al mismo tiempo, han servido como carta de presentación de una gran tradición conquense. Sin embargo, son algo más que unos simples pósters o una carta de presentación. La Junta de Cofradías de Cuenca subraya que el cartel es “una proyección de la imagen de Cuenca hacia el exterior”.
A lo largo de la historia, se han construido una enorme muestra de tendencias artísticas y diseños que han traspasado fronteras. Es por ello que se le ha dotado de entidad propia a un rico patrimonio artístico, atribuyéndole una potente proyección turística. Su evolución, desde las pinturas abstractas del inicio, al diseño gráfico más actual, permite leer en ellos no solo una historia estética, sino también la manera en la que Cuenca ha construido y proyectado su propio relato religioso y cultural a lo largo de casi 9 décadas.
Cada cartel se presenta cada año en el Auditorio Jose Luís Perales en un acto público. Posteriormente, la imagen se difunde en las calles, en los programas oficiales y cada vez adquiere mayor peso en las redes sociales y plataformas digitales. Pero, ¿cuál es su principal función? Según señala Javier Chaler Villanueva en su tesis doctoral sobre la cartelera de la Semana Santa conquense, el cartel actúa como “un dispositivo de comunicación visual” que selecciona y jerarquiza símbolos, estéticas y valores, convirtiéndose en una herramienta de construcción de identidad.
Orígenes y evolución del cartel de Semana Santa
Desde el siglo XIX la Semana Santa conquense contaba con una gran popularidad a nivel nacional. La que actualmente se conoce es aquella que renace de la postguerra. Además, surge con una idea de renovar y recatolizar la sociedad. En el caso de Cuenca, Miguel Romero Saiz, historiador y cronista, señala que la Semana Santa conquense es el fruto de una reconstrucción tras la Guerra Civil. Con esto se quiso recuperar no solo la religiosidad, sino también la identidad cultural de la ciudad.
El primer cartel que se creó fue en 1941, caracterizado por la sencillez y donde la postura de los pasos y la expresividad de los rostros buscaba transmitir solemnidad. En él se puede observar la procesión de un Cristo, que es llevado a hombros de cuatro nazarenos. Al frente de la ilustración, la mirada rota de una mujer vestida de luto. En la parte superior izquierda, el escudo de la ciudad, acompañando a la cabecera que anuncia la llegada de esta festividad. Por último, a orillas del Cristo, una breve publicidad invitando a los turistas a visitar la ciudad.

Esta sería la primera y única promoción directa de los carteles. Posteriormente, la ciudad tomó tanta fama en estas fechas, que no sería necesario. La documentación del Archivo Municipal de Cuenca y los registros históricos de la Junta de Cofradías, señalan que este cartel se creó como parte de una estrategia municipal que buscaba reactivar la vida cultural. Por lo que se podría decir que les salió bien la estrategia.
Hasta la fecha y contando con el último cartel presentado el pasado sábado, Cuenca lleva 85 carteles promocionales. Es curioso porque desde la Guerra Civil, no se ha suspendido ninguna procesión. Es por ello por lo que se pueden encontrar carteles desde 1941 ininterrumpidamente hasta 2020, que no hubo procesiones, pero sí cartel. No obstante, el año 2021 no contó con ninguna promoción, ya que por culpa del COVID-19 no se llevó a cabo ninguna celebración y lo consideraron innecesario.
Desde sus inicios, hasta la actualidad, los carteles han experimentado una evolución bastante notoria. Dicha transformación ha estado motivada por los cambios sociales y estéticos de cada época. Estos se ven reflejados en las tendencias artísticas y en los lenguajes visuales de los carteles. La Iglesia tenía un papel muy importante en las primeras décadas. Es por ello que, en los primeros carteles predominan imágenes de Cristo, vírgenes y procesiones para transmitir ideas de sacrificio y penitencia. A su vez, servía para contribuir a una imagen idealizada de la ciudad, completamente católica y fiel a sus costumbres.
A partir de los años sesenta y setenta se introdujeron nuevas tipografías y las composiciones se simplificaron, lo que antes era un cartel con muchos personajes y detalles, pasó a ser una simple silueta o imagen de la ciudad, por ejemplo. La ciudad comenzó a cobrar más protagonismo a partir de los años setenta. Aquí el cartel adquirió una función clara de proyección cultural y turística, intentando mostrar los emblemas más destacados de Cuenca siempre que se podía. En las últimas décadas, el diseño gráfico y las fotografías han sustituido a las pinturas y los grafismos del principio. De este modo, se ha dado lugar a propuestas con significados mucho más simbólicos.
Función social y simbólica del cartel
Por otro lado, los carteles de Semana Santa funcionan como medios oficiales para transmitir qué es lo más importante de la celebración. Por ejemplo, el cartel de 1955 mostraba al Cristo del Perdón iluminado en primer plano, acompañado de un fondo oscuro y con algunos nazarenos. A través de esa imagen, el cartel comunicaba oficialmente la importancia del Cristo como eje central de la celebración. Asimismo, reforzaba la idea de que la Semana Santa es un evento religioso que debía vivirse con respeto y devoción. Un ejemplo más actual es el caso del cartel de 2023, que incorporaba una gran cruz central, rayos de luz y figuras de nazarenos al fondo en una composición algo abstracta. A través de esta imagen se quiso transmitir la centralidad del mensaje cristiano.


A lo largo del tiempo, también se ha generado cierto debate sobre cómo debe representarse la Semana Santa. En el cartel de 2016 se eligió una obra abstracta del pintor Fernando Zóbel como base principal del cartel de ese año, siendo una propuesta totalmente diferente a la de años anteriores. Jorge Sánchez Albendea, presidente de la Junta de Cofradías afirma que las obras abstractas también recogen emociones y tienen un significado espiritual.“Y el espíritu es abstracto”, añade. Carteles de este tipo demuestran que esta festividad se puede representar de muchas formas, incitando al público a la interpretación de emociones. Sin embargo, este tipo de elecciones siempre suele generar debate entre quienes valoran la tradición visual a través de la representación de escenas y elementos reconocibles y quienes velan por significados más simbólicos.
El cartel hoy
El pasado 7 de febrero se presentó en el Auditorio José Luís Perales el cartel oficial de la Semana Santa de este año, titulado Para que sea uno. Pedro José Ruiz Soria es el autor del mismo y añade que la unidad es la manifestación de nuestra fe, frase que le ha servido de inspiración para la creación de la ilustración. Esta se compone de una corona de espinas iluminada por una esfera en cuyo interior se hayan diversas imágenes de Cristo, formando la silueta de los capuces característicos de la festividad. Así ha querido representar el artista a la eucaristía. Todo ello en un formato vertical con un degradado de rojo a blanco, simbolizando el paso del sacrificio hacia la luz y la resurrección. De nuevo, un cartel que con tan solo 3 elementos básicos ha logrado cautivar a la población con el gran significado que trae consigo.
Dado que la festividad de la localidad ha sido declarada de Interés Turístico Internacional, creyeron que la mejor iniciativa era crear un espacio capaz de conservar este patrimonio, el Museo de Semana Santa de Cuenca . Su función principal es explicar el origen y la importancia de la festividad. Esto lo hace mediante la exhibición de imágenes procesionales, enseres de hermandades, los carteles, documentos y otro tipo de obras. Desde la Junta de Cofradías de Cuenca animan a visitarlo, ya que sufrió una remodelación el verano pasado.
Un año más, se da por iniciada la época más bonita del año para la localidad. Aquí, la tradición y la fe se vuelven a unir para llenar las calles de emoción. De ese modo, se demostrará que la Semana Santa de Cuenca es una de las más bonitas de España.
